Se toma este hito como modelo y ejemplo por la participación decisiva que tuvo la población argentina en esa batalla cuando se vio amenazada la integridad de nuestro territorio nacional.
Podemos encontrar muchos paralelismos entre la Guerra de Malvinas de 1982 y la Batalla de la Vuelta de Obligado, (por la lucha contra los ingleses, porque perdimos, por el apoyo y la participación popular...).
Sin embargo, es notoria la voluntad -sobre todo desde el poder, desde los medios- de no rescatar, o incluso de disimular, de intentar olvidar, la decisiva participación de todo el pueblo argentino durante el desarrollo de la Guerra de Malvinas.
Es evidente que desde muchos sectores se intenta querer recordar esta guerra como el producto de una desacertada "última jugada" de un presidente de facto borracho, sin profundizar o ponderar el hecho histórico que tuvo el aval, la participación y el apoyo de toda la sociedad movilizada en favor de la recuperación y defensa de nuestra soberanía sobre el territorio nacional, usurpado, de las Islas Malvinas.
Si la Guerra de Malvinas es analizada y recordada solamente como el producto de un garrafal error de la dictadura militar (que lo fue, con cero visión y/o interpretación de la situación geo-política del momento), será condenada a lo largo de la historia, al rechazo y al olvido.
Conozco muchos ex soldados que -como yo- al momento de empuñar un arma en la guerra del 82, lo hicimos porque estábamos convencidos de ser los referentes (o los portadores) del mandato de toda esa multitud que salió a las calles apoyando y vivando la recuperación violenta de Malvinas, movidos por el sentimiento de luchar por lo que es nuestro, por nuestro territorio, por nuestra identidad, por nuestra soberanía pisoteada. Mas allá del gobierno de facto de turno, teníamos detrás el respaldo de toda la sociedad unida y movilizada por una causa común y nacional (la mayoría de la gente, los medios, los empresarios, los sindicatos, la iglesia, etc.).
Conozco muchos ex soldados que -como yo- al momento de empuñar un arma en la guerra del 82, lo hicimos porque estábamos convencidos de ser los referentes (o los portadores) del mandato de toda esa multitud que salió a las calles apoyando y vivando la recuperación violenta de Malvinas, movidos por el sentimiento de luchar por lo que es nuestro, por nuestro territorio, por nuestra identidad, por nuestra soberanía pisoteada. Mas allá del gobierno de facto de turno, teníamos detrás el respaldo de toda la sociedad unida y movilizada por una causa común y nacional (la mayoría de la gente, los medios, los empresarios, los sindicatos, la iglesia, etc.).
En ningún momento usamos las armas pensando en Galtieri.
Por eso, si no asumimos la guerra de Malvinas como el hecho social que realmente fué, no quedará reflejada en la historia como un acontecimiento nacional. Y si eso pasa, las muertes de Malvinas carecerán del sentido patriótico que realmente tuvieron.
Porque quienes cayeron en combate se llevaron consigo como última imagen, la del apoyo de todo el pueblo manifestándose, movilizad espontáneamente, a favor de la recuperación de las Islas.
CCH (Noviembre 2011)
