viernes, 15 de enero de 2016

Relatos de Malvinas

No comparto -o no me parecen correctas- las “formas” de los relatos que a menudo se hacen cuando se trata de hechos bélicos de la Guerra de Malvinas.

Aclaro que para nada reniego, ni niego (por el contrario, respeto mucho) lo actuado por muchos soldados y cuadros durante la guerra. Es un motivo de orgullo haber participado en los combates por Malvinas en el 82 y haber compartido con muchos VG vivencias y acciones inolvidables.


No comparto cuando esos relatos se hacen cuasi “novelándolos”, con descripciones retóricas dignas de ser incluidas en la revista Billiken, donde parece que se cuentan las acciones de guerra como si fuesen algo "casi deseable", hasta con ciertos visos de "romanticismo"; o cuando hacen parecer que San Martín y Belgrano quedan a la altura de un poroto ante la valentía y abnegación que muchos dicen haber tenido.

Simplemente porque no se condice con lo que yo ví -y viví- en los sesenta y pico de días que estuve en Malvinas (y durante los combates).

No “siento” como real cuando se presentan los hechos tan “idílicamente”, cuando se “maquilla” tanto la situación.

En lugar de: 
……"esa fría mañana, algunas gaviotas sobrevolaban nuestras posiciones, el cielo plomizo y el helado aire de Malvinas endurecían aún más nuestros rostros, y sentíamos en la sangre el impulso sanmartiniano ante el vil invasor......."
Considero que se acerca más o que describe mejor el estado de ánimo y la situación que se vivía: 
...." estábamos con el barro hasta las pel#tas, se nos agotaban las municiones, y le tirábamos a lo que se ponía enfrente (y si era inglés …..mejor)”,……o “no sentíamos si hacia frio o calor, no dábamos mas, pero seguíamos poniendo el hombro, teníamos miedo y nos dábamos fuerza y ánimo entre todos, ...".

Tampoco la descripción que hace ver a los VGM como eximios guerreros, o que pareciera que se estaba a gusto con la batalla, y no sentía miedo o temor en esos momentos.
Miedo -según la real academia española- es una sensación de alerta y angustia por la presencia de un peligro o mal, sea real o imaginario.
Quien diga que no sintió miedo en la guerra, en los combates, en los bombardeos,……. con todo mis respetos: “No le creo”.

Todos tuvimos miedo, pero ahí estuvimos, nos quedamos, desde luego cada quien con diferentes grados de temor e incertidumbre; pero "apretamos los dientes", e hicimos lo que pudimos, supimos y consideramos que debíamos hacer,...... y fuimos para adelante.

Es decir, reitero, respeto 100 % lo actuado, vivido y sentido por el grueso de los VG, pero creo que “maquillar” los relatos no los hace más creíbles o memorables. 


CCH2007

lunes, 11 de enero de 2016

Lo difícil de la guerra

Muchos nos consultan, sobre lo difícil que debe ser el momento en el que uno toma conciencia que va a matar, sobre lo angustiante que debe ser “apretar el gatillo” sabiendo que ese proyectil que uno dispara, probablemente se llevará consigo una o más vidas.

Apretar el gatillo es realmente muy simple, y más aún cuando se está bajo fuego enemigo.

Las "consecuencias", lo "pesado" viene después, cuando ya no hay disparos (como dice una conocida letra de Pink Floyd: Las llamas se apagaron, pero el dolor persiste.)

Porque el daño de la munición, no solo se hace "en los del otro lado", ese mismo proyectil que se dispara, termina hiriendo, termina impactando en mayor o menor grado en quien aprieta el gatillo.

De eso se habla cuando se dice que nadie vuelve (ileso, sano) de una guerra.

Es decir, no se sabe cuánto daño se hace al apretar un gatillo, pero tampoco cuanto daño "se está uno haciendo". No se toma conciencia y se actúa.

Se supone (o se hace creer) que existe una causa que es más valiosa que las vidas humanas en juego en ese momento. Y en definitiva más importante que las vidas humanas que se verán afectadas con posterioridad a la guerra.

En el combate la idea es que se actúe pero no se piense. Otros “piensan” por los soldados y les dicen que deben hacer, …………….. y les dicen que disparen.

Pasado el combate, el problema será del soldado que deberá aprender a vivir con “sus muertos” en la consciencia. Quizás de ahí se desprende el alto el índice de suicidios entre excombatientes (en el mundo).

Los “aplausos”, la "glorificación de la guerra", el llamar "héroe" al Veterano de Guerra, y demás acciones "política y socialmente correctas" para los que vuelven del combate, se dan para que le sea más llevadero al soldado todo ese bagaje de cosas que se traen de la guerra y que se deberán llevar sobre las espaldas a partir de entonces.

Se dan para seguir convenciendo al (ex) soldado que haber defendido los intereses que defendió en la guerra valió la pena, aún a costa de su bienestar futuro (en realidad para disfrazar que su bienestar a pocos le importa frente a los intereses defendidos en la guerra).

Es necesario convencer a la persona de que es un héroe, y que está muy bien lo que hizo. Que los enemigos definidos en ese entorno merecían la muerte o la mutilación, y que sus familias lejanas -y ajenas a la guerra- también merecían sufrir.

Porque si se empieza a analizar de manera más macro, se puede llegar a conclusiones que atentan contra lo actuado, pues el conflicto es temporal (como los enemigos del momento) pero los daños son en la mayoría de los casos permanentes.

En el mismo acto de apretar el gatillo, está la condena a cumplir: el tener que vivir después con eso encima.

En la sociedad hay un mecanismo de castigo (o compensación) para quienes quitan una vida. En la guerra no.



CCH2007

martes, 22 de diciembre de 2015

Los "sentidos"

Me preguntaron hace unos días si el haber estado en combate "agudiza los sentidos".

Y sí, efectivamente, ante la situación de "peligro de muerte inminente", se agudizan los sentidos. 


No dudo que a todos los que estuvimos en esa situación nos pasó, (la vista, el oído, el "ver" de noche, el "oir" dormido, etc. etc.) y que mantuvimos esa "sensibilidad" mas allá del 82.

En mayor o menor tiempo cada quien, ya que en la medida que transcurre el tiempo y que se van viviendo situaciones mas "normales" -como todo animal ciudadano-, deja de ser necesario esa agudeza de sentidos para (sobre)vivir.

Llegando a los casos extremos de no ver una vaca a dos metros, ni a distinguir una bocina de un maullido de un gato.

Y creo que el tiempo que uno "prolonga" ese estado de "vigilia permanente" que se necesita durante el tiempo de combate, tiene que ver con el grado de superación e integración que cada uno logra en la posguerra.


Es decir está relacionado a cuanto pudo o no, el ex soldado "desprenderse" y "sobrellevar" el "efecto de la guerra" (de Malvinas en este caso) en su vida de posguerra. Con lograr el estar "aqui y ahora" y no seguir "pegado" en su rol de combate del 82.

Eso no significa dejar de "usar", consciente o inconscientemente, esos "truquitos" que uno aprende y que se hacen carne, cuando las situaciones lo ameritan (quizás el "olfatear" el peligro antes que otro, el no sobresaltarse ante el ruido de un disparo o una explosión, el estar atento a las salidas de emergencia en sitios cerrados, el identificar  inconscientemente que persona o personas serán las primeras a socorrer en caso de peligro, o que lugares son los mejores disponibles para protegerse y proteger a quienes están con nosotros, etc., etc.).

Pero hay otro tipo de sentidos que creo no equivocarme, se desarrollan durante combate, (en nuestro caso durante  la "gesta de Malvinas"), que no hay que dejar de lado.
Y estos sí son sentidos que no se pierden con los años, sino que por el contrario se van consolidando y agrandando.

Hablo del sentido de la amistad, del compañerismo, del deber cumplido, de los valores, de jugarse por un compañero, del respeto por los caídos y por los demás, del sentido de "patria" (o nación no sé bien la diferencia), del sentido de una causa justa, del sentido de la entrega, y algunos otros que seguro dejo de lado en este rápido recuento.


CCH2007

jueves, 3 de diciembre de 2015

"Movilizados": coincidencias y diferencias.

Como Ex combatiente reconozco algunas coincidencias con algunos planteos de los llamados "Movilizados" y muchos otros puntos en los que estamos totalmente en desacuerdo.

- Coincidimos en que los padrones de ex combatientes contienen algunos agentes “anexados” que hay que depurar.

- Coincidimos en que los "truchos" que hoy figuran en esos padrones deshonran Malvinas y representan una estafa para la sociedad y el estado, realizada mediante algún artilugio legal con el que fueron incorporados.

- Coincidimos con algunos Movilizados en que lo justo es reconocer a cada quien lo que le corresponde y no meter a todos en una misma bolsa (que paradójicamente es lo que se pretende realizar con la mayoría de los proyectos de ley que en danza que impulsan).

- No coincidimos cuando pretenden “extender” a los soldados “movilizados a determinadas zonas del continente”, los mismos reconocimientos y beneficios otorgados por ley a los ex soldados combatientes que estuvimos en combate en Malvinas.

Aceptar esto es desconocer y dejar de lado las (enormes) diferencias que representan el lugar y las condiciones en las que se prestaron servicios durante la guerra. Diferencias que por otro lado, sí reconocen y no aceptan (los propios Movilizados) cuando se trata de extender esos mismos beneficios y reconocimientos que reclaman, hacia quienes estuvieron también bajo servicio pero en “otras zonas más alejadas  del continente".

- No coincidimos cuando manifiestan que no son reconocidos, porque sí se les reconoce su labor, y sí se los reconoce con el título de soldados “Movilizados”. 

Pues no son de manera alguna ex combatientes (o siquiera Veteranos de Guerra).

- Estoy en desacuerdo cuando -despectivamente y con muy mala intencionalidad- plantean estar en igualdad de condiciones con "algunos soldados que estuvieron en las islas, y no tuvieron la necesidad / oportunidad de disparar sus armas". 

Nuevamente eso es desconocer las condiciones que se viven cuando se está en combate bajo fuego enemigo (o conocerlas pero igual plantear lo dicho para descalificar, "embarrar la cancha" para sacar provecho de semejante falacia).

- No comparto cuando los soldados “continentales” pretenden y alegan que quienes no dispararon sus armas en Malvinas (por no haber tenido la oportunidad de enfrentar cara a cara al enemigo, o por haber desempeñado tareas de apoyo y logística en combate) no deberían ser reconocidos como ex combatientes o veteranos de guerra.

Pero sí pretenden ser reconocidos ellos como veteranos de guerra porque "cumplieron con la logística y el apoyo desde el continente" (¿?)
Quieren entonces ser incluidos en lo que (mal) consideran una inconsistencia, falencia de una ley, o injusticia hacia ellos ¿?

- No coincidimos desde luego cuando manifiestan que la experiencia durante la guerra fue similar en el continente y en las islas; y con muy mala intención exponen que la presión psicológica, o el frío, o el hambre, generan los mismos estragos físicos y psicológicos que el haber estado en combate. 

Es cuanto menos innoble validar el pasar hambre o frío como únicos justificativos de “experiencias de guerra”. Quien eso afirma no tiene la menor idea de lo que es haber combatido, ni lo que es ser prisionero de guerra.

- No estoy de acuerdo con quienes eligen victimizarse fundamentando su situación en que el trato (o el maltrato) de los oficiales, fue similar al que se daba a los prisioneros en los centros clandestinos de detención tortura y exterminio del proceso y por eso debieran ser reconocidos como víctimas de la dictadura. 
Sí, estoy de acuerdo en que los represores o abusadores (que los hubo), hayan estado donde hayan estado, sean juzgados, condenados y que paguen. Que vayan a la justicia.
Un hijo de puta, militar o no, que haya estado en Malvinas no deja de ser un hijo de puta y merece ser castigado y condenado.

- No estoy de acuerdo en tener que recurrir a formas legales rebuscadas, ni a tratados, ni a acuerdos o a derechos internacionales, para recién así poder intentar justificar el haber participado en la guerra. 

Si es necesario recurrir a esos vericuetos e interpretaciones legales para justificar que se estuvo en combate es porque se estuvo en otro lado.

- No estoy de acuerdo con aquellos Movilizados que piensan que en los Ex Combatientes hay “miedo a perder algún privilegio” si masifican la cualidad de Veterano a todo el resto y por eso hay oposición a su reconocimiento. 

Soy Ex-combatiente con o sin ellos, con o sin medalla, con o sin reconocimiento. Simplemente estoy en contra de nivelar hacia abajo. Siempre.

Sobrevivimos con mucho dolor una guerra, estuvimos prisioneros, la remamos en la posguerra, solos, fuimos despreciados, ............ palabras como honor, dignidad, respeto, hermandad, honradez, sacrificio, compañero, dolor, orgullo, etc. etc., toman un valor totalmente diferente para quienes vivimos y compartimos una situación de riesgo de vida como la que se dá en un combate armado.
Valor que probablemente nunca entenderán quienes no las vivieron. Conceptos que aprendimos con sangre, que se nos hicieron carne, y que nunca nadie nos va a poder sacar. 

Eso es lo que nos diferencia.

Por eso los ex combatientes hablamos y planteamos el tema Malvinas desde esos términos;  y los "movilizados" lo plantean apuntando a un reconocimiento monetario (y tener luego un cierto aval “legal” para contarles a sus hijos una historia que no fué).


CCH2007.           Escrito en Mayo de 2008

martes, 24 de noviembre de 2015

Que tendrá que ver Dios con las guerras.

A la mayoría de los dioses se le atribuye desde la antigüedad más remota, la potestad sobre la vida y la muerte de los seres vivos (en particular de los seres humanos), y asumimos que depende de decisiones divinas la continuidad o no de "la vida" de esos seres vivientes.

Por eso cuando un ser humano asume (voluntaria o accidentalmente) esa potestad y atenta contra la continuidad de la vida de un semejante, es juzgado, condenado, castigado, y aislado por ese accionar, ya que se entiende que es peligroso para la sociedad.

Para justificar o permitir que alguien pueda matar a un semejante, sin condena social, está la guerra, un ámbito en el que somete a los combatientes, por desesperación e instinto de supervivencia, a la situación extrema de tener que matar a un semejante o de poder morir a manos de otro.

La guerra es la herramienta que utiliza una sociedad para aplicar sin culpa la potestad de poner en juego la continuidad de la vida de incontable cantidad de seres humanos; basándose desde luego en decisiones "humanas", impulsados por ambiciones y objetivos "humanos", que cuidan y velan por intereses "humanos". Muy, muy lejos de las decisiones divinas.

Es cuanto menos cuestionable y sería realmente preocupante que los dioses avalen que se le quite a alguien esa vida por ellos creada, por ejemplo por motivos como la defensa o la definición de un límite geográfico. Ya que el mundo fue creado por esos mismos dioses sin límites que dividan los continentes, ni los mares, sin definir países, ni tipos de gobierno, ni "dueños" los recursos naturales que dispusieron.

Por eso la guerra tiene un marketing tan bien preparado y aceptado, para que los soldados a los que les toca ir al combate, no sólo no se rebelen, sino que además crean y estén convencidos que el apoyo de esa sociedad, y el mandato o el permiso para matar (sean cuales hayan sido las causas que desencadenaron esa guerra) es algo aceptado, bien visto y sin consecuencias.

Y hasta pretenden que esas causas puedan tener el aval de las divinidades, cuando hacen bendecir las armas que serán utilizadas en el combate, y disponen la presencia de ministros religiosos que, más allá de dar un valioso soporte espiritual al combatiente, parecieran avalar o justificar en nombre de Dios las causas por las que se desarrolla ese conflicto armado.

Cuando uno "va la guerra" lo hace en pos de la defensa de un interés común de la sociedad a la que pertenece (conceptos como Bandera, Patria, Soberanía, etc. etc.) pero cuando esa persona "está en la guerra" en el combate, todos esos conceptos se esfuman y lo único que se defiende es la vida propia y la de los compañeros cercanos. Y eso es lo único que importa. 
En la guerra, s
e mata por intereses humanos, de ninguna manera "divinos" (los dioses no necesitan nuestra ayuda para hacerlo).
Muertes que se consideran como hechos heroicos, solo porque se realizan en defensa de intereses políticos, económicos, religiosos, etc. de una sociedad que poco valora la importancia de las vidas humanas.

En la justicia terreanal, se condena matar en defensa de un interés personal, pero se felicita cuando se mata por un interés común, eso está claro. Ahora porque en la justicia divina debiera ser similar, cuando ningún Dios estableció (por ejemplo) limites geográficos por los que los hombres deban matar.
¿Debería tener en cuenta Dios las "razones" que se defienden de un lado y otro de una trinchera? ¿Y en tal caso debería tomar partido por uno de esos lados?

¿Entenderán los dioses estas “Justificaciones” dela justicia humana?

¿Aceptarán los dioses los motivos por los que se le quita la vida a un semejante?

¿Qué le preguntarán los dioses a esas personas que mataron a otros cuando llegue la hora de enfrentarse a ellos y ya no existan, ni tengan sentido alguno, los límites geográficos, los intereses políticos, e incluso las diferencias religiosas?

¿Habrá premio o castigo?

¿O habrá que arrepentirse primero?

Pero ¿porque arrepentirse si nos habían dicho que era algo bueno ir a la guerra? ¿no era algo que ennoblecía? ¿Dios no estaba de nuestro lado?



CCH2007